“FUE UN DÍA DE MUERTE, DE MUERTE Y DE DESAPARICIÓN” Palabras de una vecina de Mediano.
Esta frase, quizás haya sido, la mejor representación que haya escuchado de lo que significa tener que abandonar tu pueblo, que, como de si un exiliado se tratara, abandonar todo lo que tienes y lo que te hace ser como eres, por la única y sencilla razón de supervivencia.
Hace un par de días, cuando estaba en la tabierna de mi pueblo hablando con algunas personas sobre unas y otras cosas, uno de ellos comento que había visto la noche anterior un documental muy interesante. El documental se llamaba “Mediano: la memoria ahogada” y me suscitó tal interés la descripción que me dio sobre el cual, que hoy, en cuanto he llegado al piso y me he acordado, no he perdido mas tiempo y me he relajado a verlo. Digo relajado, aunque no se porque, ya que, conforme iba pasando el tiempo, mis sentimientos de melancolía y angustia iban aumentando proporcionalmente.
Cuenta la historia de un pequeño pueblo que vio como sus habitantes tuvieron que abandonarlo, dejando atrás todo tipo de recuerdos físicos, debido al repentino aumento del nivel del rio Cinca como consecuencia de la espectacular lluvia caída durante tres días enteros. Agua que, aun por razones desconocidas, no corrían por las compuertas de desahogo del pantano ya hecho. Los vecinos de Mediano se vieron obligados a irse se du pueblo sin destino fijo, cuando el agua les llegaba por las rodillas.
Me llena de sentimientos negativos escuchar a personas, como tú o como yo, que tuvieron que marcharse de su tierra, que vieron como todos sus derechos a vivir en el lugar donde antes habían vivido sus padres, abuelos o bisabuelos y donde ellos querían escribir un futuro, eran pisoteados.
Me simpatizo totalmente con esta gente y con todo ciudadano que ha sufrido las garras de la injusticia causadas por los intereses. Intereses que son movidos por la codicia, la avaricia, la ambición, el deseo o el afán y que tienen como eje del mal al Sñr Dinero.
Yo no quiero vivir nada parecido a lo que tuvieron que vivir estas personas, no quiero ser un cuerpo vivo de alma perdida, no quiero que llegue nunca ese día.
¡¡¡AQUÍ HAY VIDA, YESA NO!!!
Esta frase, quizás haya sido, la mejor representación que haya escuchado de lo que significa tener que abandonar tu pueblo, que, como de si un exiliado se tratara, abandonar todo lo que tienes y lo que te hace ser como eres, por la única y sencilla razón de supervivencia.
Hace un par de días, cuando estaba en la tabierna de mi pueblo hablando con algunas personas sobre unas y otras cosas, uno de ellos comento que había visto la noche anterior un documental muy interesante. El documental se llamaba “Mediano: la memoria ahogada” y me suscitó tal interés la descripción que me dio sobre el cual, que hoy, en cuanto he llegado al piso y me he acordado, no he perdido mas tiempo y me he relajado a verlo. Digo relajado, aunque no se porque, ya que, conforme iba pasando el tiempo, mis sentimientos de melancolía y angustia iban aumentando proporcionalmente.
Cuenta la historia de un pequeño pueblo que vio como sus habitantes tuvieron que abandonarlo, dejando atrás todo tipo de recuerdos físicos, debido al repentino aumento del nivel del rio Cinca como consecuencia de la espectacular lluvia caída durante tres días enteros. Agua que, aun por razones desconocidas, no corrían por las compuertas de desahogo del pantano ya hecho. Los vecinos de Mediano se vieron obligados a irse se du pueblo sin destino fijo, cuando el agua les llegaba por las rodillas.
Me llena de sentimientos negativos escuchar a personas, como tú o como yo, que tuvieron que marcharse de su tierra, que vieron como todos sus derechos a vivir en el lugar donde antes habían vivido sus padres, abuelos o bisabuelos y donde ellos querían escribir un futuro, eran pisoteados.
Me simpatizo totalmente con esta gente y con todo ciudadano que ha sufrido las garras de la injusticia causadas por los intereses. Intereses que son movidos por la codicia, la avaricia, la ambición, el deseo o el afán y que tienen como eje del mal al Sñr Dinero.
Yo no quiero vivir nada parecido a lo que tuvieron que vivir estas personas, no quiero ser un cuerpo vivo de alma perdida, no quiero que llegue nunca ese día.
¡¡¡AQUÍ HAY VIDA, YESA NO!!!
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