Giras, dejas la carretera y te adentras,
Chopos en las laderas colindantes,
Inmensos guardianes,
Ahuyentan el fuerte ruido del agua
En los días de riada.
Las hojas caídas por el otoño aparecen,
Desnudas ramas,
Pequeñas y grandes,
Puntiagudas y afiladas,
Que,
Amenazantes como espadas,
Protegerte desean ellas.
Camino sinuoso,
Tortuoso para débiles,
Es algo que te indica,
Que te hace sentir,
Que estas en un lugar,
Donde hasta las paredes
Parecen pensar,
Parecen sentir,
Mensajes de rabia y lucha,
Emanan, te empapan,
Te abruman,
No te vas a rendir.
Imagen de cuadro,
Llanuras con campos granando,
Muralla de arboles al fondo,
Pinos verdes y hayas rojos,
Imagen para el recuerdo,
Imagen, de un sueño.
Detrás de ti,
En lo más lejano,
Los guardianes de Aragón,
Imponentes, majestuosos,
Cubiertos por la fría nieve
Que envuelve sus desnudas cimas,
Sonrisa cómplice te devuelven,
Y tú, sintiéndote nada,
Te encojes,
Te humanizas.
Poco a poco avanzas,
Entre campos, caminos y granjas,
Ves cada vez más cerca
Sobre una pequeña elevación
Un núcleo de casas.
Arriba llegas,
Los primeros te saludan,
Mucho tiempo ha pasado
Desde la última visita,
Incertidumbre ante la acogida,
Miedo al olvido te inunda,
Pero un clima familiar,
Al aire respirar,
Empapa tu esencia,
Encharca tus pulmones de,
Buenos sentimientos, recuerdos y sensaciones.
El tiempo ante tus ojos se para,
Pasado, presente y futuro,
Unido en cuerpo y alma,
Pasas a formar parte de él,
Te conviertes en un superviviente con él.
Ese es tu sitio,
Ese es tu lugar,
Un pequeño mundo,
ARTIEDA,
Un mundo real.
